Un nuevo integrante en la familia.

Afrontar en y con su hija/o la llegada de un nuevo hermano/a

Un nuevo ser está por llegar o ha llegado a casa, quizá revolcó todo, hizo que cambiaran cosas a las que poco a poco cada niño se ha ido habituado, cambian dinámicas, horarios, formas de actuar, hablar, entre muchas otras cosas, entonces, el niño o niña que se enfrenta a esto, puede resultar afectado por la forma en que se posicione frente a este suceso familiar, es decir, el hecho de que un nuevo ser llegue a casa no implica necesariamente dificultades, en cada niño esto es absolutamente variable a como lo afronte,  por consecuencia, los celos, pataletas, regresiones a estados más infantiles ( perder control de esfínteres, cambios en sueño, rebeldía , etc) son normales hasta cierto punto, para saber cuál es el límite es importante estar alerta cuando los cambios afectan prolongadamente la vida en el niño/a, y más aún si es en múltiples espacios (Casa, colegio, actividades extracurriculares etc). Cuando los cambios son demasiados abruptos, son una señal de dificultad, cabe reiterar que los síntomas son variables, puede existir desde ansiedad, agresividad, regresiones, perdida de motivación escolar, exceso de demanda de ser reconocidos por parte de los padres, e incluso un deseo excesivo de <<cuidar>> al hermano/a.

“Tengo un extraño en casa”

enuresis nocturna (hacerse pis en la cama). Se puede iniciar un chupeteo del pulgar o el comerse las uñas (onicofagia).

* Conductas agresivas con el hermano: pellizcarle, arañarle, meterle comida indebidamente en la boca, taparle la boca con el babero o ponerle una almohada en la cara, morderle, meterle un dedo en el ojo, tirarle del pelo o las orejas. También el exceso de cariño como abrazarle hasta medio asfixiarle (el abrazo del oso).

¿Qué hacer con el deseo de reconocimiento?

Esto a lo que comúnmente se le conoce como llamar la atención, es algo con lo cual siempre respondemos cuando evidenciamos alguna conducta novedosa en el niño, incluso cuando se trata de síntomas serios se escucha decir esto, me parece que es algo simplista, sin trasfondo, que no le da lugar a lo que el niño siente.

Darle este sentido implicara entonces decir, que, con mirar, o pasar tiempo (pañitos de agua tibia) ya está solucionado el <<problema>> porque cuando se llama la atención se cree que solo ese es el problema, la recomendación es no caer en esta idea tan básica sobre el niño, esto le quita valor a su sentir, el niño debe tener un lugar importante en sus actos, hay que tomárselos en serio.

Bajo ninguna circunstancia compare, esto no genera sino dolor y rencor. Las comparaciones no solo son odiosas, como bien nos dice el refrán, sino que engendran odio. Así que en vez de dedicarnos a realizar comparaciones y establecer favoritismos lo mejor que podríamos hacer sería potenciar los intereses particulares de cada hijo, dando por sentado que cada uno es distinto e irrepetible, que cada uno tiene sus propios gustos y deseos, diferentes aspiraciones, habilidades y talentos. Cada hijo debe tener un lugar en la familia donde pueda ser protagonista y ser reconocido en su singularidad.

Dele un lugar a la palabra del niño, a sus emociones. él o ella no logra verbalizar sus emociones y ser escuchado, si ese niño no encuentra a unos padres que no tengan miedo de escuchar —unos padres que no solo escuchen lo que les conviene—, ese sentimiento de culpa, ese resquemor, ese odio al prójimo, quedarán grabados a fuego en su espíritu mientras viva. Es muy beneficioso que pueda manifestarlo y que se sienta escuchado/a, que mediante el lenguaje pueda simbolizar su rabia y su frustración. Eso le va a posibilitar que tal vez ese odio inicial que le provoca su hermano intruso pueda trocarse, quizá, en cariño y ternura más adelante.

Revise, si usted como padre tiene hermanos, observe como son sus relaciones con ellos, este es el espejismo que el niño observa de cómo tratar a sus hermanos.

¿Qué hacer entonces?

¿Cuáles son las manifestaciones psíquicas y físicas que se pueden observar con más frecuencia?

  * Signos de infelicidad o frustración: llanto frecuente sin motivos aparentes. Tristeza vital y reiteradas preguntas alusivas a si se le quiere o no. Irritabilidad con rabietas y protestas. Disminución de la estima de sí. Aislamiento social.

* Negativismo: responde con un no rotundo a propuestas que antes aceptaba, a veces incluso sin llegar a escuchar lo que se le pide o expone.

* Cambios en el desarrollo del lenguaje: habla como un niño pequeño, repite palabras y frases. A veces se inicia un tartamudeo.

* Trastornos del sueño tales como insomnio, sueño irregular con pesadillas y terrores nocturnos. Pide ir a la cama con los padres o solicita compañía en la suya porque le da miedo estar solo. En ocasiones aparece sonambulismo.

* Escaso apetito: come menos y se niega a tomar alimentos que antes le podían gustar mucho. Puede tener vómitos, dolores de cabeza y de barriga, así como mareos.

* Posturas desafiantes hacia los padres, familiares y profesores. Menosprecio hacia sus iguales y conductas agresivas para con ellos: mordiscos, empujones, patadas, puñetazos, peleas… Disminución del rendimiento escolar. Fobia y absentismo escolar. Déficit de atención en clase.

* Regresión a comportamientos más infantiles (hablar como un bebé, intentar recuperar el biberón o el chupete. Encopresis (hacerse caca encima)

Tenga en cuenta

El afecto no es natural: un hermano/a no puede obligarse a querer, esto es algo que comúnmente pasa “Es tu hermano y debes quererlo”, al hermano no se le quiere solo por ser hermano, entender esto puede costar un poco, pero es vital, ya que comprender que el afecto se construye será un punto de anclaje para una mejor relación entre hermanos, por esto mismo, es importante no forzar los juegos, ayudas, roles protagónicos y otros aspectos que puedan ser intrusivos para la relación entre ambos.

La rivalidad es innata en el ser humano: Siempre existirá rivalidad, comparación, celos, envidia, críticas y demás, no solo lo viven los niños, en adultos es muy evidente cuando alguien llega nuevo al trabajo, consigue un ascenso etc.

! Cuidado con el internet¡: Hay muchos consejos en internet, uno de ellos es darle una bienvenida al hermano con un regalo, bueno, este acto simbólico quizá puede servir en ciertos niños, pero es que uno no le da regalos a quien no conoce recuerde, no fuerce a su hijo a aceptar a su hermano. en internet aparecen cosas generales, actué siempre de acuerdo a su hijo, el nuevo hermano será un extraño que invade y hasta quita la atención de sí mismo, entonces tenga cuidado en como maneja la situación, convoque a su hijo a la responsabilidad, a los limites, a compartir y a expresar sus emociones de una manera única que le permita permanecer en el tiempo y no solo calmar la angustia paterna.

 

Esteban Meneses

Psicólogo preescolar