FIRMEZA CON AMOR

Paola Flórez Ardila
Psicóloga- Neuropsicología del Desarrollo Infantil
Inteligencia Emocinal en niños y Adolescentes

Certified Positive Discipline Parenting Educator

Miembro de la Asociación Antioqueña de Educación Infantil

www.firmezaconamor.com.co

 

“Sin Conexión no hay corrección”. Como Psicóloga y entrenadora de Padres en Disciplina Positiva, esta es una de las Frases que más me gusta y les digo a los padres, educadores y cuidadores de niños.

Si un niño se nos acerca, nos mira a los ojos y nos dice “soy un niño y sólo deseo pertenecer”, podrías, ¿gritarle o reprenderlo de una manera fuerte? Por supuesto que no! Los niños que se portan mal nos están diciendo inconscientemente, “sólo quiero pertenecer”. La pertenencia e importancia son las primeras dos metas en la infancia y si lo pensamos bien, nosotros los adultos también tenemos esas necesidades. El sentimiento de conexión es tan importante (o la falta de éste) que es un indicador primario de cómo se portará el niño en el jardín o en el colegio tanto académica como socialmente.

El Castigo y el maltrato no ayuda a los niños a tener ese sentimiento de pertenencia, esta es una de las razones por las que el castigo no es efectivo a largo plazo. Normalmente se pasa de ser muy firmes a ser muy permisivos a la hora de Disciplinar a los niños y tanto lo uno como lo otro desencadena en ellos más confusión y por lo tanto empeoran su comportamiento. Los niños responden mejor a algo intermedio llamado en Disciplina Positiva Amabilidad y firmeza, con dignidad y respeto.

La firmeza y la amabilidad van de la mano, la una no anula a la otra, la amabilidad es igual al respeto. La Mayoría de los adultos piensan que firmeza es igual a castigos, sermones u otro tipo de control, cuando ésta se combina con la amabilidad significa respeto hacia el niño, hacia usted como adulto y hacia la situación. Esto genera en los niños ese sentimiento de conexión tan importante, además de enseñar habilidades de vida que es lo queremos que aprendan para ser los adultos que esperamos que sean.

Cuando los niños experimentan sentido de pertenencia se sienten amados, conectados con los adultos significativos que tienen a su alrededor ya que todos necesitamos creer que sí encajamos, que tenemos un lugar especial en el mundo y que podemos hacer contribuciones a favor de quienes nos rodean; necesitamos saber que somos valiosos por lo que somos y no por lo que hacemos.

¿Cómo crear ese sentimiento de conexión en nuestros niños?  A continuación encontrarás 10 formas de conectarte con los niños para lograr una relación más amorosa y un buen comportamiento que perdurará a largo plazo:

  • Estar presentes:Hoy en día la tecnología es un reto en la crianza de nuestros hijos ya que nos impide estar presentes así estemos a su lado. Ten espacios de compartir, jugar, conversar sin que los aparatos electrónicos estén a tu alcance.
  • Aceptar:Muchas veces escucho quejas acerca de la personalidad de los niños, queremos que sean como nosotros, ¿si un niño no es aceptado por sus propios padres, qué puede esperar de los demás? Saca tiempo y espacio para conocerlos, saber sus gustos y lo que no les gusta, nos los obliguemos a ser sociables si ellos no están preparados para serlo. Poco a poco aprenderán.
  • Involucrarlos:Cuando los niños crecen, nos quejamos que no ayudan en sus cosas o en las labores del hogar. Desde pequeños debemos enseñarles para que cooperen, que sientan que todos debemos ayudar porque la casa es de todos y cuando se van a tomar decisiones démosle la oportunidad que nos digan que piensan, cuáles son sus deseos. Si vamos a cambiarnos de casa, que nos acompañen a verlas, si vamos a comprar carro, a ir de viaje, etc. Ellos no tendrán la última palabra pero se sentirán muy bien por haber sido tenidos en cuenta y te sorprenderán las buenas ideas que tienen.
  • Escucharlos:Normalmente estamos diciendo a nuestros niños lo que deben y no deben hacer; si nos dicen algo de ellos lo damos por hecho sin siquiera preguntarles qué pasó y cuál es su opinión de la situación. Para escuchar efectivamente hay que hacerlo con una actitud de interés, mostrarse abiertos a las preguntas que tengan, comprobar los sentimientos de los niños, no presuponer, dedicarles tiempo y escuchar con respeto.
  • Validar:Los niños están en constante aprendizaje, cometen y van a cometer errores, así no estemos de acuerdo con lo que dicen o hacen. Demostremos que los entendemos y queremos ayudarlos a mejorar con paciencia y amor.
  • Reconocer:Nosotros también cometemos errores, demos ejemplo de humildad ofreciendo disculpas sinceras, reconociendo nuestra equivocación y enfocándonos en soluciones, llegando a acuerdos para que la situación no se vuelva a presentar.
  • Respetar:Los niños no son tan rápidos como nosotros, entendamos que sus necesidades son diferentes a las nuestras, respetemos su ritmo; hay momentos que no quieren hablar. Ofrezcamos opciones limitadas, no humillemos, no pongamos apodos ni digamos palabra ofensivas, no amenazas.
  • Confiar:Confía en tu cambio y en el cambio de los niños, la firmeza con amabilidad funciona si crees que funciona, si eres consistente y manejas tus sentimientos. Los niños tienen mucho que enseñarnos, conéctate con ellos y lo comprobarás.
  • Preguntar:No hables tanto, no sermonees, pregunta, las preguntas abiertas producen relajación fisiológica e invitan al cerebro a buscar respuestas. Tus hijos te escucharán cuando ellos se sientan escuchados. En lugar de ordenar pregunta: ¿Qué estabas tratando de lograr? ¿Cómo te sientes después de lo sucedido? ¿Qué aprendiste de ello? ¿Qué ideas tienes para resolver el problema o 
prevenir que esto te vuelva a suceder?
  • Pasar tiempo juntos:Planeen actividades juntos. Dar un paseo, leer un libro, cocinar juntos, compartan lo que más les gustó del día, etc. Hagan una tabla o agenda de tiempo especial donde cada padre pase un tiempo especial con cada hijo.

Por último recuerda que tus hijos son el “proyecto de vida más importante” y no debemos dejar la crianza sólo al instinto y al azar hay que hacerlo a consciencia y con ánimo, gózate a tus hijos y mira cada mal comportamiento como un “reto” para enseñar una “habilidad para la vida”.