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¡Cuidado! Youtube Kids tiene contenido violento y poco apropiado para niños.

Estos clips que engañan el sistema de protección infantil contienen violencia, sexo, drogas y actitudes que pueden aterrorizar por completo a los niños.

 

En Internet encontramos de todo pero gran parte de los contenidos no son apropiados para menores de edad, por lo que los padres deben cuidar el tipo de páginas a las que tienen acceso sus hijos, para ello pueden utilizar diversos aplicativos.

Uno de ellos es Youtube Kids, una app que promete contenido de entrenamiento para los niños pero mucho más controlado que la página normal, sin embargo esta contendría videos no aptos para menores  como parodias con contenido violento de estos programas infantiles.

Un informe de la BBC encontró cientos de videos de imitaciones de personajes muy populares entre los niños como Peppa Pig, los Minions y diversos personajes de Disney que tenían drásticos cambios de guion.

Estos clips contienen violencia, sexo, drogas y actitudes que pueden aterrorizar por completo a los niños, como es el caso de una imitación de Peppa Pig llorando de dolor porque un dentista le arranca los dientes.

Se supone que Youtube Kids debería evitar este tipo de videos en su plataformas, pero debido a la animación de dichos personajes, el filtro automático no bloquea estos contenidos. La plataforma de videos ha recomendado habilitar la función de Modo Restringido para evitar que estos videos engañen el sistema, pero lo mejor es no permitir que los niños vean videos en Internet sin la supervisión de un adulto.

Hasta la fecha varios clips han sido eliminados de la plataforma, pero otros siguen al alcance de cualquiera, por lo que debes de tener mucho cuidado.

 

TOMADO DE: http://www.wapa.pe

prevención

¿Cómo preguntar a los hijos sobre el colegio?

La comunicación familiar fomenta la autoestima y previene el acoso escolar

La comunicación entre padres e hijos, desde la tierna infancia, es un pilar fundamental para crear un buen vínculo afectivo con nuestros hijos que ayudará en muchos aspectos de su desarrollo emocional -como crecer con una sana autoestima-, además de ayudar a prevenir situaciones de maltrato o de acoso escolar.

Son muchos los padres y madres que desean saber los gustos o disgustos de sus hijos, sobre todo, después de la jornada escolar. Están interesados en saber cómo les ha ido el colegio, qué cosas les han sucedido, cómo las han resuelto, a qué han jugado, que han comido, etc. Pero cierto es que no siempre consiguen obtener esta información.  Pese a su interés por comunicarse con sus hijos, la respuesta habitual que suelen recibir es un simple y conciso “bien” o un frustrante “no sé” y ahí se acaba la conversación.

No debemos desistir ante sus simples y tajantes respuestas, pues con ello estaremos perdiendo la oportunidad de conocer cómo se sienten, cómo se relacionan, cuáles son sus gustos o preferencias, sus amistades, sus malos momentos y cómo los solucionan, etc. Información que nos ayudará a saber qué les ocurre cuando están en el colegio y cómo lo gestionan. Esta información es vital para saber cómo ayudarles en fomentar una buena imagen de sí mismos, además de prevenir situaciones de acoso.

¿Cómo podemos preguntar a nuestros hijos?

Por lo general, solemos formular preguntas demasiado generales o abiertas: ¿cómo te ha ido hoy el día?, ¿qué has hecho hoy en el colegio? que no ayudan a nuestros pequeños a poder contestar  pues en realidad se les está pidiendo una información demasiado amplia, ante lo cual, abrevian con una simple respuesta, que a su vez, es también demasiado general.

Debemos evitar las preguntas tan generales y esto vale para todas las edades. Mejor ceñirnos a aspectos puntuales o acciones específicas para que puedan contestarnos a algo concreto; cuánto más concreto mucho mejor.

Aquí tienes algunos ejemplos para que los uses a lo largo de esta semana:

  • ¿Has jugado hoy en el recreo con tu amiga Marina?,  ¿has jugado a correr?, ¿a qué más has jugado?, ¿te gustaba?,
  • ¿Con quién no te gusta jugar en el recreo?, ¿por qué?
  • ¿Te has enfadado hoy con alguien en el colegio?, ¿por qué?
  • ¿Qué ha sido lo mejor del recreo?, ¿y lo peor?
  • ¿Quién es tu mejor amigo o amiga en el colegio?, ¿por qué?, ¿a qué te gusta jugar con ella?
  • ¿Quién es el compañero/a más divertido de la clase? ¿por qué es tan divertido?
  • ¿Te gusta el lugar dónde estás sentado en clase?, ¿quién está sentado a tu lado? Si pudieras cambiar de lugar ¿dónde te sentarías?, ¿dónde no te gustaría sentarte?
  • ¿Has jugado (o hablado) hoy con alguien nuevo?
  • ¿Qué te ha gustado de la comida de hoy?,  ¿algún amigo o amiga lo ha pasado mal en el comedor?
  • ¿Te ha ayudado algún amigo en el colegio?, ¿cómo te ha ayudado?, ¿cómo te ha hecho sentir su ayuda?
  • ¿Has ayudado tú a algún amigo o amiga?, ¿cómo le has ayudado?, ¿le ha gustado tu ayuda?, ¿cómo lo sabes?
  • ¿Con quién se ha enfadado hoy tu profesora?, ¿por qué?
  • ¿Has visto a alguien triste en el colegio?, ¿por qué estaba triste?
  • ¿Ha llorado alguien hoy?, ¿por qué?, ¿alguien le ha consolado?
  • ¿Con quién no te gusta hablar o jugar de la clase?, ¿por qué?
  • Dime un momento en el que te hayas aburrido en el colegio.
  • Dime un momento que haya sido divertido para ti.
  • Dime un rato malo que hoy hayas pasado en el colegio. Tal vez con tus profesores… o con los compañeros…

No le bombardees y espera su respuesta

Para crear un buen clima de comunicación es importante que no se sientan bombardeados a preguntas que no les da tiempo a responder. Cada día puedes empezar las conversación con dos o tres preguntas de este listado y tras cada pregunta debes dejar un rato para que tu hijo o hija piense y pueda responderte sin sentir tu impaciencia o exigencia.

No hagas otras cosas

Evita hacer otras cosas -por muy simples o rutinarias que te parezca-, mientras estás hablando con tu hijo o hija.  Piensa que en estos momentos lo más importante que tienes que hacer es hablar con él, así que lo demás como mirar tu móvil, recoger la ropa, beber agua, guardar la compra, etc., pueden esperar.

Atención exclusiva

Busca diez minutos de atención exclusiva para hablar con tu hijo o hija, mirándole a los ojos y trasmitiéndole que para ti él o ella es importante.

Así crearás un vínculo de confianza y de afectividad  muy necesario para educar a hijos felices en casa y en el colegio.

Escrito por:

Cristina Garcia

Pedagoga, Terapeuta infantil, Orientadora familiar, fundadora de Edúkame

Web: Edúkame

 

SER PAPÁ Y MAMÁ LA TAREA MAS IMPORTANTE

Ser mamá y papá la tarea más importante

Margarita Maria Alviar Ruiz

Trabajadora Social – Mg. en Terapia Familiar

 Dicen que no existe un manual de instrucciones para aprender a ser papá y mamá, que esto se aprende en el camino… pero lo cierto es que tenemos a la mano muchas herramientas para asumir el reto de la pa/maternidad con todo el compromiso que esto implica.

Ser papá o mamá trasciende el hecho biológico o legal que nos da ese título, tiene más responsabilidades y consecuencias de las que podemos imaginar.

Tener un hijo implica la importante tarea de informarse y formarse sobre este nuevo rol, sobre cuál será nuestro papel en la vida del ser que viene en camino, quien naturalmente, está dotado con toda la confianza y amor puesto en nosotros, dispuesto a creernos y seguirnos ciegamente. También, ser padre y madre tiene un impacto social en la construcción de ciudadanía, pues de la tarea de la crianza depende el tipo de seres que participarán de la sociedad: seres responsables, respetuosos de la diversidad, con criterio y amor propio, o seres inseguros, ventajosos y violentos. Nuestra tarea como padres tiene un significativo impacto en la salud emocional, biológica y social.

Tener un hijo debe suponernos un alto en el camino para pensarnos, revisar nuestra propia historia, nuestra propia crianza, ¿qué deseamos entregarle a nuestros hijos de nosotros?, ¿qué de nuestra crianza vamos a repetir en la crianza de nuestros hijos?, ¿qué de nuestra crianza deseamos transformar para que nuestros hijos reciban algo mejor?

Examinar nuestra propia crianza y hacer un repaso consciente de lo que no vamos a repetir con nuestros hijos es fundamental, porque de no hacerlo estaremos construyendo un eslabón más en una cadena indefectible de patrones culturales adquiridos de generación en generación, amparándonos en el hecho de que si nuestros padres lo hicieron con nosotros, es lo que debemos hacer con nuestros hijos, y así, en muchos casos, damos continuidad a prácticas equivocadas o violentas, que tienen un efecto destructivo en la vida de nuestros hijos. Revisar nuestra historia no debe suponernos sentimientos de deslealtad hacia nuestros padres, pues también es importante reconocer que ellos hicieron lo mejor que pudieron en su tarea y que la equivocación hace parte de nuestra naturaleza humana, cumpliendo una importante función en el aprendizaje, de los errores aprendemos qué repetir, qué no, y qué mejorar. Auto examinar nuestras vivencias nos da la esperanza de que nuestros hijos puedan hacer la misma revisión para darle con consciencia a sus hijos lo mejor de ellos.

También, debemos revisar qué tanto conocemos sobre lo que nos ocupa o nos ocupará como padres en el acompañamiento en cada etapa del desarrollo que viviremos al lado de nuestros pequeños: ¿qué tanto sabemos sobre lactancia, sueño infantil, el llanto, la necesidad de contacto, escolarización, el control de esfínteres, el desarrollo psicomotriz, el acompañamiento a las naturales, necesarias e inevitables explosiones emocionales?, ¿cómo sobrevivir a los diferentes consejos y opiniones sobre la crianza?, ¿qué implicaciones tiene la llegada de un hijo en la vida de pareja? y un interminable etc.

Instruirnos en estos y otros aspectos permitirá ubicar nuestras expectativas sobre la crianza de una forma razonable, nos permitirá relacionarnos con nuestros hijos empática, consciente y respetuosamente, nos posibilitará ver lo únicos e inigualables que son nuestros hijos y sobre todo nos empoderará de energías y conocimientos para el reto más grande que tenemos los seres humanos al convertimos en padres: acompañar a nuestros hijos a convertirse en su mejor versión.

Tomado de:

http://www.tuytubebe.com/es/contenidos/Familia/familia/Ser%20mam%C3%A1%20y%20pap%C3%A1%20la%20tarea%20m%C3%A1s%20importante/#.WNPrVdThDs0

Un nuevo integrante en la familia.

Afrontar en y con su hija/o la llegada de un nuevo hermano/a

Un nuevo ser está por llegar o ha llegado a casa, quizá revolcó todo, hizo que cambiaran cosas a las que poco a poco cada niño se ha ido habituado, cambian dinámicas, horarios, formas de actuar, hablar, entre muchas otras cosas, entonces, el niño o niña que se enfrenta a esto, puede resultar afectado por la forma en que se posicione frente a este suceso familiar, es decir, el hecho de que un nuevo ser llegue a casa no implica necesariamente dificultades, en cada niño esto es absolutamente variable a como lo afronte,  por consecuencia, los celos, pataletas, regresiones a estados más infantiles ( perder control de esfínteres, cambios en sueño, rebeldía , etc) son normales hasta cierto punto, para saber cuál es el límite es importante estar alerta cuando los cambios afectan prolongadamente la vida en el niño/a, y más aún si es en múltiples espacios (Casa, colegio, actividades extracurriculares etc). Cuando los cambios son demasiados abruptos, son una señal de dificultad, cabe reiterar que los síntomas son variables, puede existir desde ansiedad, agresividad, regresiones, perdida de motivación escolar, exceso de demanda de ser reconocidos por parte de los padres, e incluso un deseo excesivo de <<cuidar>> al hermano/a.

“Tengo un extraño en casa”

enuresis nocturna (hacerse pis en la cama). Se puede iniciar un chupeteo del pulgar o el comerse las uñas (onicofagia).

* Conductas agresivas con el hermano: pellizcarle, arañarle, meterle comida indebidamente en la boca, taparle la boca con el babero o ponerle una almohada en la cara, morderle, meterle un dedo en el ojo, tirarle del pelo o las orejas. También el exceso de cariño como abrazarle hasta medio asfixiarle (el abrazo del oso).

¿Qué hacer con el deseo de reconocimiento?

Esto a lo que comúnmente se le conoce como llamar la atención, es algo con lo cual siempre respondemos cuando evidenciamos alguna conducta novedosa en el niño, incluso cuando se trata de síntomas serios se escucha decir esto, me parece que es algo simplista, sin trasfondo, que no le da lugar a lo que el niño siente.

Darle este sentido implicara entonces decir, que, con mirar, o pasar tiempo (pañitos de agua tibia) ya está solucionado el <<problema>> porque cuando se llama la atención se cree que solo ese es el problema, la recomendación es no caer en esta idea tan básica sobre el niño, esto le quita valor a su sentir, el niño debe tener un lugar importante en sus actos, hay que tomárselos en serio.

Bajo ninguna circunstancia compare, esto no genera sino dolor y rencor. Las comparaciones no solo son odiosas, como bien nos dice el refrán, sino que engendran odio. Así que en vez de dedicarnos a realizar comparaciones y establecer favoritismos lo mejor que podríamos hacer sería potenciar los intereses particulares de cada hijo, dando por sentado que cada uno es distinto e irrepetible, que cada uno tiene sus propios gustos y deseos, diferentes aspiraciones, habilidades y talentos. Cada hijo debe tener un lugar en la familia donde pueda ser protagonista y ser reconocido en su singularidad.

Dele un lugar a la palabra del niño, a sus emociones. él o ella no logra verbalizar sus emociones y ser escuchado, si ese niño no encuentra a unos padres que no tengan miedo de escuchar —unos padres que no solo escuchen lo que les conviene—, ese sentimiento de culpa, ese resquemor, ese odio al prójimo, quedarán grabados a fuego en su espíritu mientras viva. Es muy beneficioso que pueda manifestarlo y que se sienta escuchado/a, que mediante el lenguaje pueda simbolizar su rabia y su frustración. Eso le va a posibilitar que tal vez ese odio inicial que le provoca su hermano intruso pueda trocarse, quizá, en cariño y ternura más adelante.

Revise, si usted como padre tiene hermanos, observe como son sus relaciones con ellos, este es el espejismo que el niño observa de cómo tratar a sus hermanos.

¿Qué hacer entonces?

¿Cuáles son las manifestaciones psíquicas y físicas que se pueden observar con más frecuencia?

  * Signos de infelicidad o frustración: llanto frecuente sin motivos aparentes. Tristeza vital y reiteradas preguntas alusivas a si se le quiere o no. Irritabilidad con rabietas y protestas. Disminución de la estima de sí. Aislamiento social.

* Negativismo: responde con un no rotundo a propuestas que antes aceptaba, a veces incluso sin llegar a escuchar lo que se le pide o expone.

* Cambios en el desarrollo del lenguaje: habla como un niño pequeño, repite palabras y frases. A veces se inicia un tartamudeo.

* Trastornos del sueño tales como insomnio, sueño irregular con pesadillas y terrores nocturnos. Pide ir a la cama con los padres o solicita compañía en la suya porque le da miedo estar solo. En ocasiones aparece sonambulismo.

* Escaso apetito: come menos y se niega a tomar alimentos que antes le podían gustar mucho. Puede tener vómitos, dolores de cabeza y de barriga, así como mareos.

* Posturas desafiantes hacia los padres, familiares y profesores. Menosprecio hacia sus iguales y conductas agresivas para con ellos: mordiscos, empujones, patadas, puñetazos, peleas… Disminución del rendimiento escolar. Fobia y absentismo escolar. Déficit de atención en clase.

* Regresión a comportamientos más infantiles (hablar como un bebé, intentar recuperar el biberón o el chupete. Encopresis (hacerse caca encima)

Tenga en cuenta

El afecto no es natural: un hermano/a no puede obligarse a querer, esto es algo que comúnmente pasa “Es tu hermano y debes quererlo”, al hermano no se le quiere solo por ser hermano, entender esto puede costar un poco, pero es vital, ya que comprender que el afecto se construye será un punto de anclaje para una mejor relación entre hermanos, por esto mismo, es importante no forzar los juegos, ayudas, roles protagónicos y otros aspectos que puedan ser intrusivos para la relación entre ambos.

La rivalidad es innata en el ser humano: Siempre existirá rivalidad, comparación, celos, envidia, críticas y demás, no solo lo viven los niños, en adultos es muy evidente cuando alguien llega nuevo al trabajo, consigue un ascenso etc.

! Cuidado con el internet¡: Hay muchos consejos en internet, uno de ellos es darle una bienvenida al hermano con un regalo, bueno, este acto simbólico quizá puede servir en ciertos niños, pero es que uno no le da regalos a quien no conoce recuerde, no fuerce a su hijo a aceptar a su hermano. en internet aparecen cosas generales, actué siempre de acuerdo a su hijo, el nuevo hermano será un extraño que invade y hasta quita la atención de sí mismo, entonces tenga cuidado en como maneja la situación, convoque a su hijo a la responsabilidad, a los limites, a compartir y a expresar sus emociones de una manera única que le permita permanecer en el tiempo y no solo calmar la angustia paterna.

 

Esteban Meneses

Psicólogo preescolar

FIRMEZA CON AMOR

Paola Flórez Ardila
Psicóloga- Neuropsicología del Desarrollo Infantil
Inteligencia Emocinal en niños y Adolescentes

Certified Positive Discipline Parenting Educator

Miembro de la Asociación Antioqueña de Educación Infantil

www.firmezaconamor.com.co

 

“Sin Conexión no hay corrección”. Como Psicóloga y entrenadora de Padres en Disciplina Positiva, esta es una de las Frases que más me gusta y les digo a los padres, educadores y cuidadores de niños.

Si un niño se nos acerca, nos mira a los ojos y nos dice “soy un niño y sólo deseo pertenecer”, podrías, ¿gritarle o reprenderlo de una manera fuerte? Por supuesto que no! Los niños que se portan mal nos están diciendo inconscientemente, “sólo quiero pertenecer”. La pertenencia e importancia son las primeras dos metas en la infancia y si lo pensamos bien, nosotros los adultos también tenemos esas necesidades. El sentimiento de conexión es tan importante (o la falta de éste) que es un indicador primario de cómo se portará el niño en el jardín o en el colegio tanto académica como socialmente.

El Castigo y el maltrato no ayuda a los niños a tener ese sentimiento de pertenencia, esta es una de las razones por las que el castigo no es efectivo a largo plazo. Normalmente se pasa de ser muy firmes a ser muy permisivos a la hora de Disciplinar a los niños y tanto lo uno como lo otro desencadena en ellos más confusión y por lo tanto empeoran su comportamiento. Los niños responden mejor a algo intermedio llamado en Disciplina Positiva Amabilidad y firmeza, con dignidad y respeto.

La firmeza y la amabilidad van de la mano, la una no anula a la otra, la amabilidad es igual al respeto. La Mayoría de los adultos piensan que firmeza es igual a castigos, sermones u otro tipo de control, cuando ésta se combina con la amabilidad significa respeto hacia el niño, hacia usted como adulto y hacia la situación. Esto genera en los niños ese sentimiento de conexión tan importante, además de enseñar habilidades de vida que es lo queremos que aprendan para ser los adultos que esperamos que sean.

Cuando los niños experimentan sentido de pertenencia se sienten amados, conectados con los adultos significativos que tienen a su alrededor ya que todos necesitamos creer que sí encajamos, que tenemos un lugar especial en el mundo y que podemos hacer contribuciones a favor de quienes nos rodean; necesitamos saber que somos valiosos por lo que somos y no por lo que hacemos.

¿Cómo crear ese sentimiento de conexión en nuestros niños?  A continuación encontrarás 10 formas de conectarte con los niños para lograr una relación más amorosa y un buen comportamiento que perdurará a largo plazo:

  • Estar presentes:Hoy en día la tecnología es un reto en la crianza de nuestros hijos ya que nos impide estar presentes así estemos a su lado. Ten espacios de compartir, jugar, conversar sin que los aparatos electrónicos estén a tu alcance.
  • Aceptar:Muchas veces escucho quejas acerca de la personalidad de los niños, queremos que sean como nosotros, ¿si un niño no es aceptado por sus propios padres, qué puede esperar de los demás? Saca tiempo y espacio para conocerlos, saber sus gustos y lo que no les gusta, nos los obliguemos a ser sociables si ellos no están preparados para serlo. Poco a poco aprenderán.
  • Involucrarlos:Cuando los niños crecen, nos quejamos que no ayudan en sus cosas o en las labores del hogar. Desde pequeños debemos enseñarles para que cooperen, que sientan que todos debemos ayudar porque la casa es de todos y cuando se van a tomar decisiones démosle la oportunidad que nos digan que piensan, cuáles son sus deseos. Si vamos a cambiarnos de casa, que nos acompañen a verlas, si vamos a comprar carro, a ir de viaje, etc. Ellos no tendrán la última palabra pero se sentirán muy bien por haber sido tenidos en cuenta y te sorprenderán las buenas ideas que tienen.
  • Escucharlos:Normalmente estamos diciendo a nuestros niños lo que deben y no deben hacer; si nos dicen algo de ellos lo damos por hecho sin siquiera preguntarles qué pasó y cuál es su opinión de la situación. Para escuchar efectivamente hay que hacerlo con una actitud de interés, mostrarse abiertos a las preguntas que tengan, comprobar los sentimientos de los niños, no presuponer, dedicarles tiempo y escuchar con respeto.
  • Validar:Los niños están en constante aprendizaje, cometen y van a cometer errores, así no estemos de acuerdo con lo que dicen o hacen. Demostremos que los entendemos y queremos ayudarlos a mejorar con paciencia y amor.
  • Reconocer:Nosotros también cometemos errores, demos ejemplo de humildad ofreciendo disculpas sinceras, reconociendo nuestra equivocación y enfocándonos en soluciones, llegando a acuerdos para que la situación no se vuelva a presentar.
  • Respetar:Los niños no son tan rápidos como nosotros, entendamos que sus necesidades son diferentes a las nuestras, respetemos su ritmo; hay momentos que no quieren hablar. Ofrezcamos opciones limitadas, no humillemos, no pongamos apodos ni digamos palabra ofensivas, no amenazas.
  • Confiar:Confía en tu cambio y en el cambio de los niños, la firmeza con amabilidad funciona si crees que funciona, si eres consistente y manejas tus sentimientos. Los niños tienen mucho que enseñarnos, conéctate con ellos y lo comprobarás.
  • Preguntar:No hables tanto, no sermonees, pregunta, las preguntas abiertas producen relajación fisiológica e invitan al cerebro a buscar respuestas. Tus hijos te escucharán cuando ellos se sientan escuchados. En lugar de ordenar pregunta: ¿Qué estabas tratando de lograr? ¿Cómo te sientes después de lo sucedido? ¿Qué aprendiste de ello? ¿Qué ideas tienes para resolver el problema o 
prevenir que esto te vuelva a suceder?
  • Pasar tiempo juntos:Planeen actividades juntos. Dar un paseo, leer un libro, cocinar juntos, compartan lo que más les gustó del día, etc. Hagan una tabla o agenda de tiempo especial donde cada padre pase un tiempo especial con cada hijo.

Por último recuerda que tus hijos son el “proyecto de vida más importante” y no debemos dejar la crianza sólo al instinto y al azar hay que hacerlo a consciencia y con ánimo, gózate a tus hijos y mira cada mal comportamiento como un “reto” para enseñar una “habilidad para la vida”.

ADAPTACIÓN ESCOLAR

Adaptación escolar

Un nuevo año escolar ha acabado de comenzar, y con este, la expectativa es grande, ¿quiénes serán los docentes?,¿los compañeros?, o que cambios trae el colegio y otras muchas cosas que generan incertidumbre o ansiedad, y es con todo esto que volvemos a clase, y en algunos casos la entrada no es tan fácil, y aunque suele ocurrir con más signos visibles en los/las más pequeñas, la adaptación escolar es un tema que incumbe en todos los niveles y para ello traigo pequeñas pautas para tener en cuenta.

Tome nota:

  • No apure la adaptación, cada persona tiene su ritmo y sus maneras diferentes de tramitar la situación; su carácter, su personalidad, el momento evolutivo y emocional determina este proceso, por ende, forzar y/o buscar culpables genera presión que no ayuda al proceso.
  • Escuchar activamente; es importante escuchar los miedos, escuchar acerca de eso que siente que pierde con lo que deja atrás, entender el miedo a lo nuevo y al cambio, pilas, hay que tener en cuenta, por ejemplo, en la etapa de preescolar comprender que existen miedos que no se pueden racionalizar como lo son el miedo a que los padres no vuelvan, la intimidación por los más grandes, a perderse, a que el/la profesora no la quiera, pueden ser cosas que parecen simples, pero que en la subjetividad hace bastante eco.
  • IMPORTANTE: la adaptación es familiar no solo de la niña o el niño, las emociones que se ponen en juego al dejar a su hija/o al cuidado de otro, lo que le genera el colegio, el/la docente, las/los compañeros entre otros, son vitales y determinantes para ayudar o no a la adaptación del/la estudiante al colegio.
  • El llanto o las manifestaciones psicosomáticas no pueden amedrentarnos de inmediato, es importante escuchar, comprender y darle un lugar a la palabra para minimizar estos actos, recuerde, lo que no se dice en palabras se pone en actos.
  • A medida que su hija/hijo crece tendrá ciertos duelos que deberá elaborar, si usted tapona la expresión de emociones dificultará el proceso de adaptación, Ojo no invalide los sentimientos, ni tampoco los exagere, escuche y acompañe, lo que para usted puede ser pequeño para él/ella puede ser un dolor fuerte.

 

Evite:

  • Hacer comparaciones y señalamientos a priori con otros docentes, colegios y/o guarderías
  • Buscar cambiar de salón, de colegio o negociar con regalos y/o premios.

 

Como ayuda puede hacer:

  • Rituales de despedida y bienvenida para brindar un espacio de seguridad.
  • Hacer una reflexión de las reacciones familiares; si usted por ejemplo tiene miedo seguramente lo proyectara, entonces, brindar seguridad en palabra y actos ayudara a la adaptación familiar.
  • En los/las más pequeñas ciertos objetos brindan seguridad y tranquilidad, los objetos pueden ser chiquitos para no interferir con la cotidianidad, también, elaborar dibujos y manualidades en familia ayudará a que el/La niña no se sienta desprotegido.

 

 

Esteban Meneses

Psicólogo de preescolar.

Los Grupos Troll

Los Grupos Troll y la Información Viral: ¿Cómo ayudarle a nuestros hijos a no tragar entero? Por RedPapaz

Las recientes noticias sobre los llamados “Grupos Troll” han generado polémica, confusión y alarma en la población.  El caso de un grupo de México que falsamente se adjudicó una matanza en una escuela, o el caso Colombiano en el que un grupo de Facebook fue escenario de agresiones entre una profesora y estudiantes universitarios, son solo dos ejemplos de los efectos negativos que tienen este tipo de espacios y discusiones.
Los “Grupos Troll” son espacios en los que se comparte y viraliza información que tiene como fin crear controversia, confusión y polémica. La información en estos grupos tiene la intención de provocar respuestas emocionales muy fuertes en las personas que la reciben. Ahora, es importante aclarar que los grupos de redes sociales o los espacios virtuales de discusión no son un problema en sí mismos. Las dificultades surgen cuando éstos se usan como escenarios para agredir, denigrar o maltratar a personas, grupos o instituciones. Eso, sumado a su velocidad para difundir información y su capacidad para hacer que ésta sea replicada miles de veces, nos plantea un gran reto en nuestro rol como padres madres y cuidadores al acompañar a nuestros hijos en el uso de la tecnología.
Por esto les compartimos algunas ideas y preguntas que pueden tener en cuenta en el momento de recibir información viral o tener acceso a alguno de estos escenarios “Troll” (en Whatsapp, Facebook, Twitter, etc.).
A la hora de recibir información siempre debemos hacernos 5 preguntas: ¿Quién? ¿Qué? ¿Dónde? ¿Para qué? y ¿Cuándo?

  • ¿Quién?: Preguntémonos, ¿quién nos está enviando la información?, ¿conozco a la persona que me envía o dice estar enviando el mensaje?, ¿es una fuente confiable? Estas preguntas son muy importantes, pues una de las maneras de reconocer la veracidad de la información es tener certeza sobre quién o quiénes son las personas responsables de ella.
  • ¿Qué?: ¿Estoy seguro que la información que estoy recibiendo es veraz?, ¿son hechos o son opiniones?, ¿habrá otra información que diga algo diferente a lo que recibo?, ¿la información que me llega es un delito o un abuso?, ¿tengo suficiente evidencia para denunciarlo?, ¿es necesario pedir ayuda?
  • ¿Dónde?: ¿De qué fuente/lugar salió la información?, ¿es posible comprobarla? Saber de dónde proviene la información es una de las formas más sencillas de comprobar su veracidad.
  • ¿Para qué?: Es importante pensar cuál es el propósito que tiene la información que recibimos. ¿La información trata de dañar la imagen de una persona o lastimarla?, ¿es relevante para mí o para las otras personas?, ¿esta información es positiva o ayuda a otras personas?
  • ¿Cuándo?: ¿Estoy seguro que la información hace referencia a un hecho reciente?, si no es así, ¿aún es relevante?

Hacer estas preguntas a nuestros hijos, e incluso, hacérnoslas nosotros mismos, nos ayuda a evaluar y entender la información que recibimos. Cuando compartimos información sin entenderla, estamos ayudando a los “Grupos Troll” a cumplir su propósito de agredir o generar polémica. Compartir información sin analizarla ni entenderla es un riesgo tanto para nosotros como padres como para nuestros hijos.

Compartir información no salva vidas, denunciar sí.
Denuncie situaciones que puedan afectar a menores de 18 años en www.teprotejo.org o el App Te Protejo

 

 

BELLEZA PSICOLÓGICA

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